Skip to main content
0

A veces llegamos a una escena con muchas explicaciones y poca disponibilidad para estar. Sin embargo, el cuerpo suele estar hablando ya: en la respiración, en una espalda que se protege o en unas manos que buscan apoyo.

En nuestra metodología de Teatro Terapéutico no usamos el cuerpo para ilustrar una idea decidida de antemano. Lo escuchamos como un lugar de experiencia: no se trata de encontrar una emoción correcta, sino de atender a lo que aparece.

Antes de interpretar, percibir

Una postura puede contener una historia, pero no hace falta traducirla de inmediato. Observar qué cambia al dejar caer el peso, al dar un paso o al seguir la respiración devuelve la atención al presente y abre una vía directa hacia la escena.

En nuestra metodología de Teatro Terapéutico, el movimiento orgánico permite que cada persona encuentre una forma propia de entrar en contacto con lo que está viviendo. La consigna no obliga: propone.

El cuerpo como compañero de creación

Cuando dejamos de exigirnos una respuesta rápida, aparece información más matizada: quietud, energía, deseo de distancia, fragilidad o humor. Todo ello puede convertirse en material creativo si se trabaja con cuidado y presencia.

Escuchar el cuerpo no es dejar de pensar. Es permitir que pensamiento, emoción y acción dialoguen. A veces el primer paso es reconocer cómo estamos aquí y ahora, y dejar que ese gesto encuentre un lugar en la escena.

Si te interesa explorar esta manera de crear, El Escenario Interior propone un recorrido online desde la improvisación, la presencia y la escucha.

Esto se cerrará en 0 segundos

¿Hablamos?